Germán A. Pineda

Gerente C.I. Global Business S.A.

Miembro Fundador de Xponential Advantage

german@prometeo.vision

 

 

Quién quiere estar en los zapatos de países con negocios débiles o anquilosados que cada vez generan menos ingreso y, por tanto, mejoran  a menor velocidad o retroceden de forma que los ingresos por habitantes se reducen. Nadie. Pero al parecer ya lo estamos. Y que lo estamos es consenso entre los más reconocidos economistas del país (Hommes, El Tiempo, 12 de marzo; Portafolio, 14 de mayo: Perry, El Tiempo, 28 de mayo).

Aunque Rudolf Hommes ha propuesto cambiar la manera de pensar sobre la economía y atraer talento e inversión nacionales y extranjeros para producir una revolución tecnológica (Hommes, El Tiempo, 12 de marzo), la sensación prevalente es que faltan ideas, pues los ingresos decrecen en millardos de dólares y no hay a la vista verdaderas estrellas empresariales que den la vuelta a esta tendencia.

¿Cómo lograr un crecimiento robusto?

Una y otra vez hablamos del sector privado y la inversión.  En el Mundo, muchos países ricos con un ingreso respetable por habitante dependen de forma importante de las rentas sobre grandes corporaciones, y de la redistribución interna de estas para el beneficio común de las regiones que los conforman, incluyendo regiones donde el poder empresarial es menor o inexistente. Por eso todos quisiéramos que nuestros países produjeran empresas como Apple, Google o Nestlé.

Cambiar la manera de pensar sobre la economía debería conducir a que en un plazo dado (15 años) el país pudiera contar con empresas insignia como Apple que por sí solas multiplicarían el ingreso y la productividad del país pero que además jalonarían a otras compañías. Corea lo hizo. Samsung es, entre otras, coreana y el PIB per cápita coreano está cerca de los  USD $ 40.000. Israel lo hizo y lo sigue haciendo (Start-up Nation: The Story of Israel`s Economic Miracle, Dan Senor and Saul Singer, Twelve, 2001).

¿Y si Apple fuera colombiana?

Aunque suene a broma, a posteriori es claro por qué Apple no fue (ni Google, ni Tesla)  colombiana. En Colombia no estaban las condiciones culturales, el sistema financiero y la plataforma científico-tecnológica –entre otros factores- necesarios para que apareciera esta compañía. La investigadora Mariana Mazzucato nos recuerda que las tecnologías que hicieron posible la aparición del Iphone (GPS, pantalla táctil, Internet) así como también las tecnologías de baterías y los paneles solares de Tesla, y el algoritmo de motores de búsqueda de Google o muchos nuevos medicamentos innovadores fueron desarrolladas con fondos públicos en Estados Unidos (http://time.com/4089171/mariana-mazzucato/)

Visión 2030. Emprendimiento Exponencial

Lo que pasó, pasó. Pero los retos del presente son aún más inspiradores y, aunque parezca raro, con mayores probabilidades de éxito: insertarse en la Cuarta  Revolución Tecnológica, la revolución de las tecnologías exponenciales. Es una visión extraña para un país con baja autoestima, pero es real:

Hoy la única constante es el cambio, y la tasa de cambio está aumentando. Su competencia ya no es la corporación multinacional en el extranjero, ahora es el chico o chica en un garaje de Silicon Valley o Bandra (Mumbai) con las últimas herramientas en línea para diseñar e imprimir en la nube su última innovación. Pero la pregunta sigue siendo: ¿Cómo se puede aprovechar todo este poder creativo? (Prefacio de Peter Diamandis a Exponential Organizations. Singularity University, 2014).

Si por decenios los gobiernos de turno no han sabido o han sido superados por el reto de desarrollar una política empresarial y tecnológica que nos pusiera entre las primeras economías del mundo, ahora no hay excusa, la visión existe y se está desarrollando. Los modelos están siendo creados. Las inversiones no son inalcanzables, al contrario los retadores exponenciales de hoy han surgido de modelos de negocio poco intensivos en capital pero muy intensivos en información. Hay muchos ejemplos y muchas nuevas herramientas.

Más allá de cómo atraer la inversión, habrá que preguntarse ¿Cuáles son las reformas necesarias para que florezcan las organizaciones exponenciales? ¿Y a qué velocidad podemos realizarlas? Son algunos de los temas en los cuales se puede concentrar el debate y las acciones tan necesarios que están pidiendo nuestros mejores economistas.

 

Revista Business Mail – Edición 142, págs 20 y 21

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Germán A. Pineda

Filósofo, MBA. Empresario.

Miembro Fundador de Xponential Advantage.

 

La expresión crecimiento exponencial se aplica a una magnitud tal que su variación en el tiempo es proporcional a su valor, lo que implica que crece muy rápidamente. Es radicalmente diferente a una función lineal. Así, si una persona camina treinta pasos de un metro cada uno (función lineal) al final avanzará treinta metros. Pero si avanza a “pasos exponenciales” -duplicando cada paso anterior- luego de andar treinta pasos habrá avanzado aproximadamente mil millones de metros (230 dos elevado a la potencia treinta).

Pues bien, es mérito del científico y futurólogo Raymond Kurzweil (SingularityisNear, 2007) haber aportado abundante evidencia de que el conocimiento científico y tecnológico de la humanidad avanza a ritmo exponencial desde la misma aparición del lenguaje, el primer gran salto tecnológico. Si eso es verdad y cada cierto tiempo se ha duplicado todo el conocimiento  de la humanidad ¿Por qué después de doscientos mil años de existencia del Homo Sapiens, los seres humanos no somos ya Dioses que tienen un conocimiento y tecnología infinitos? Porque todo fenómeno exponencial que comienza en valores cercanos a cero (infinitesimales) pasa necesariamente por un número significativo de duplicaciones sin que su carácter exponencial sea notado (deceptivestage o etapa engañosa de crecimiento). Por ejemplo, antes de que -mediante sucesivas duplicaciones del resultado- el número 0,00000000001 sea mayor al número 1 deben haber pasado por lo menos por 64 duplicaciones. En el caso de todo el conocimiento de la humanidad, es probable además que solo la primera duplicación de este haya tomado decenas de miles de años.

Sin embargo, y este es el asunto de este breve artículo, la última duplicación se ha dado probablemente en un año o menos. Es decir la cantidad de conocimientos acumulados por cientos de miles de años hasta el 2015 fue superada por todo lo creado en 2016. Y, sostiene Kurzweil, hacia adelante esto va a acelerarse cada vez más. Así, todo el conocimiento creado hasta el 2016 será superado en 2017 y así sucesivamente, hasta que llegue un momento en el cual prácticamente se va a producir conocimiento infinito en un tiempo casi cero (minutos). Este momento se ha definido como la Singularidad y los modelos matemáticos que lo predicen la colocan cerca al año 2040 (en 23 años). En dicho momento el conocimiento y la tecnología serán tan avanzados que los seres humanos seremos en muchos sentidos como los dioses.

Pero antes de eso sucederán (y están sucediendo) muchísimas cosas. El espacio nos da para resaltar solo dos fenómenos:

  1. El surgimiento y convergencia de las llamadas Tecnologías Exponenciales (Inteligencia Artificial, Ingeniería Biológica, Nanotecnología, Computación Cuántica, Impresión 3D, Realidad Virtual, Blockchain…).
  2. La aparición reciente de las Organizaciones Exponenciales: organizaciones que en un periodo de tiempo (¿meses?) no crecen el 10% sino se multiplican por 10 (1000%).

Para cerrar, una empresa exponencial (Google, Uber, Apple, Airbnb, Tesla, etc.) aumenta su valor a una velocidad que hace honor a su nombre. Por estos días, Apple llegó a valorarse en la bolsa de Nueva York por encima de 700 mil millones de dólares, el doble de toda la economía Colombiana. En menos de 10 años de existencia, cualquiera de dichas empresas logró valores de mercado varias veces mayores a los que lograron millones de cafeteros colombianos en más de un siglo de trabajo y acumulación de capital.

¿Y entonces? Ayer era tarde para hacer cambios. En Sillicon Valley se creó en 2008 SingularityUniversity,  con el propósito de formar líderes y gestionar el cambio para, en lo posible, ayudar a conjurar los peores temores sobre la tecnología  y hacer realidad los mejores pronósticos que visualizan un mundo cada vez más abundante en todos los sentidos. Pero ese mundo abundante inevitablemente traerá perdedores y ganadores (disrupted and disruptors).  La buena noticia, los Google del futuro próximo se están creando ahora, Internet y la abundancia de información permiten que en cualquier lugar del mundo aparezcan retadores, pero los retadores no podemos hacer lo mismo que nuestros abuelos porque el entorno y las reglas son totalmente diferentes. He mencionado sin malas intenciones a la industria cafetera (a otros sectores les iría peor en la comparación), una industria noble y muy respetable que ha sido insignia y fuente de riqueza en este país, pero haciendo lo mismo no lograremos resultados radicalmente diferentes, o si no ¿Cuantos años de cosecha cafetera vale Google?